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miércoles, 19 de junio de 2013
Modernismo y la generación del 98
Modernismo
Como otras corrientes de la época, el modernismo se manifiesta como una actividad de rebeldía y un afán de renovar todos los ámbitos de la vida y el arte.
El modernismo se caracteriza por la diversidad de influencias (los románticos, la poesía francesa, el modernismo americano), los temas de raíz romántica (el rechazo y el desarraigo del presente, las preocupaciones existenciales: angustia, dolor, sufrimiento...).
El estilo modernista supuso una renovación de la métrica, del lenguaje y los recursos expresivos. Los géneros preferidos los modernistas son la lírica y la prosa poética.
Los autores modernistas más relevantes fueron: Antonio Machado, Juan Ramón Jimenez, Valle-Inclán y Rubén Darío.
Generación del 98
Existencialismo: malestar de la crisis de la consecuencia europea de fin de siglo.
El grupo del 98 alude a un grupo de escritores que en su juventud expresaron su desagrado ante la sociedad de la Restauración. Se inspiran en pensadores reformistas más que literarios y reflejan el pesimismo existencial y el subjetivismo característico de la época.
La lírica
Uno de los poetas más representativos de ésta época es Antonio Machado. Antonio Machado escribió además prosa y teatro pero destaca sobre todo en la lírica.
Se puede apreciar una trayectoria en la vida del autor: Una primera etapa intimista donde transmite sus sentimientos y llora al vacío mediante simbolismos. Destaca en esta época su obra "Soledades"; una segunda etapa donde es menos intimista y más histórica. Se convierte en una poesía más descriptiva. Destaca en este etapa la obra "Campos de Castilla".
Encontramos una tercera etapa donde destaca "Nuevas canciones", que fue una obra que defraudó por su carácter irregular.
El teatro
En el primer tercio de siglo triunfan varios tipos de comedia: la alta comedia, el teatro poético y el teatro cómico-costumbrista. Otro tipo de teatro humorístico de éxito fue el de Pedro Muñoz Seca, creador del astracán, donde basa su comicidad en situaciones disparatadas y diálogos absurdos.
Ramón de Valle-Inclán fue uno de los dramaturgos más exitosos en ésta época. Valle también escribió narrativa, como su obra "Sonatas", su obra poética más representativa es "Claves líricas", pero sobre todo es un gran representante del teatro.
Su primer periodo en el teatro, también es modernista: "El marqués de Bradomín", el periodo intermedio agrupa un teatro mítico "Divinas palabras" donde también triunfan las farsas, recogidas en el "Tablado de marionetas para educación de príncipes".
La última etapa, dentro de la estética del esperpento recoge sus mejores obras: "Luces de bohemia", "Retablo de la avaricia", "La lujuria y la muerte", etc.
El esperpento supone una estética basada en la distorsión, que mezcla los rasgos trágicos y grotescos. Además de renovar la estética, el esperpento refleja una actitud profundamente crítica. Según Valle el esperpento ya se había creado en la época de Goya y Quevedo; es la imagen deformada que nos devuelven los espejos cóncavos. Busca una perspectiva distanciada que supere la risa y el dolor, y que impida la identificación sentimental del público con la obra.
La novela y el ensayo
El ensayo, especialmente el periodístico, fue muy cultivado por autores del grupo del 98. Con ellos, el género ensayístico alcanza un periodo brillante.
Miguel de Unamuno: Cultivó todos los géneros (la poesía, la novela y el ensayo). Crea un teatro filosófico que recuerda la tragedia clásica, donde plantea temas existenciales que le obsesionan.
La lírica trata de dos grandes temas: su reacción ante el paisaje y sus preocupaciones existenciales.
La novela de Unamuno recoge exclusivamente los temas que le preocupan y eliminan todo lo que no es esencial en el relato. Por ello, es una novela densa, filosófica, esquemática y profundamente apasionada; una nivola según el autor.
Unamuno es uno de los ensayistas más interesantes del momento. Predominan dos temas: la reflexión sobre España y las preocupaciones existenciales. "La agonía del cristianismo".
José Martínez Ruiz, Azorín: La obra de Azorín abarca el ensayo, la novela y el teatro, y toda ella gira en torno al tema del tiempo. Lo expresa mediante un tono triste y nostálgico y realiza abundantes descripciones paisajísticas, fundamentalmente de Castilla.
Su estilo es un modelo de precisión y claridad, ya que su preocupación de buscar un estilo propio , utiliza un estilo muy cuidado.
En el teatro, Azorín pretendió una renovación teatral antinaturalista. Un teatro subjetivo y abierto al inconsciente. "Old Spain".
En la novela, casi no existe argumento, y la narración se reduce a la descripción de sensaciones y ambientes. "La voluntad" "Antonio Azorín".
En el ensayo culminan los aspectos más característicos del autor: la obsesión por el tiempo, la melancolía y las descripciones minuciosas y detalladas. Predominan dos temas: el paisaje "Alma castellana y Andalucía trágica" y la crítica literaria "Clásicos y modernos".
Pío Baroja: Fue sobre todo novelista, aunque también escribió cuentos y ensayo.
Sus obras suelen estar impregnadas de pesimismo; en los ambientes predomina los suburbiales y sus personajes, suelen ser seres asociables o rebeldes donde predominan dos tipos de personajes: por una parte los hombres de acción que luchan para escapar de la mediocridad y por otra parte los personajes desorientados que son incapaces de actuar.
Baroja clasificó sus obras en triologías. Algunas más destacadas son: "La lucha por la vida", "Tierra vasca", etc.
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